ALEJANDRO PIGNATO
psicoanalista, psicólogo en Barcelona


Miembro de la Fondation Européenne pour la Psychanalyse
Psicoanalista colaborador en Umbral, Red de Asistencia "psi".  Integrante del Equipo de Coordinación
Miembro de la Junta Directiva de la Comisión de Psicoanálisis del COPC

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Las psicoterapias

Artículo publicado en la revista "Arg Express" del mes de octubre de 2009

En la actualidad, cada vez se habla con mayor frecuencia de las psicoterapias.  Algunos son adictos y encarnizados defensores; otros, escépticos o desconfiados se transforman en críticos despiadados.  En el siglo XXI ya nadie desconoce la existencia de mecanismos inconscientes que influyen en nuestra vida, en nuestra forma de pensar y de sentir.

El tema es la salud.  Durante siglos la ciencia que se ocupaba de la salud era la medicina, pero se limitaba a la salud “orgánica”.  De lo espiritual se ocupaba la religión en la mayoría de los casos o... nadie.  Resulta difícil poder dar una definición de salud pero trataremos de hacer una breve aproximación.  Entonces, podríamos decir que una persona goza de buena salud cuando se halla en un estado que le permite disfrutar de la vida en todos sus aspectos.  Esta idea también incluye el poder enfrentarse con las dificultades que aparecen a lo largo de su vida.  Y esto sucede cuando uno tiende a un cierto equilibrio tanto en lo orgánico como en lo psíquico.  Decimos “cierto equilibrio” porque el equilibrio total no existe.  Y cuando hablamos de “orgánico” y “psíquico” no lo estamos planteando como conceptos contrapuestos.  Son conceptos complementarios.

Al hablar de salud indirectamente estamos hablamos de enfermedad ya que la ausencia de una implica la otra.  Pero enfermedad es una idea que no se puede separar del enfermo: no existen enfermedades sin enfermos.  Pero… ¿Qué es lo que hace que una persona que goza de buena salud se enferme?  Por un lado tenemos agentes externos que invaden a nuestro organismo y por el otro lado tenemos un sistema inmunológico que permite o no puede repeler a esa invasión.  Por esta razón, el enfermo tiene mucho que ver con su enfermedad: fue él quien permitió que se instalara o quien no pudo con ella.  Sin embargo tampoco podemos afirmar que una persona sea la exclusiva responsable de una enfermedad; hay condiciones en las cuales nuestro sistema inmunológico no puede hacer frente a un agente externo. 

Pero también tenemos aquellas enfermedades que no tienen una causa identificable y cuyo origen aún no se puede determinar.  Aquí nos podríamos preguntar:  ¿por qué esa persona enfermó?  En cualquiera de los dos casos –agente externo y causa no identificable- existe un desequilibrio en esa persona.

Para que una persona enferme tienen que darse una serie de condiciones: estado físico de la persona, estado emocional, exposición a un agente externo patógeno, predisposición genética, etc.  Y para que una persona se cure también es necesario que hayan determinadas condiciones: un diagnóstico acertado, un buen tratamiento y ...  una activa participación del enfermo.  Esto va para las enfermedades en general ya sea de origen externo o aquellas que no tienen una causa identificable.  Muchas veces nos enfermamos, acudimos al médico en busca de ayuda y seguimos el tratamiento indicado al pie de la letra.  Funcionamos como víctimas de una enfermedad que será curada, si tenemos suerte –depende del tipo de enfermedad- gracias al avance de la medicina y a los adelantos tecnológicos.  En ningún momento nos implicamos, es algo que “nos sucedió”.  Y si la cura no funciona de acuerdo a lo esperado pensamos que el médico es malo o que el tratamiento no es el correcto o que la medicación no es efectiva.  Nosotros no tenemos nada que ver en todo eso.

Con esto no queremos decir que nosotros seamos los responsables exclusivos de nuestras enfermedades, es probable que alguna de las razones (o todas) que damos para que una enfermedad no cure sea la acertada.  Pero, ¿nos hemos puesto a pensar en el lugar que ocupamos en un proceso de enfermedad?  Son preguntas abiertas como para poder empezar a ponerse en otro lugar, en un lugar de mayor responsabilidad con respecto a lo que a uno le sucede.  Y esto lo podemos pensar desde un simple resfriado hasta una enfermedad de mayor gravedad.

En este punto surgen preguntas tales como ¿se puede curar un resfriado con la psicoterapia? O ¿se puede curar un cáncer con la psicoterapia?  Son preguntas que nos podemos plantear pero que tienen una difícil respuesta.  La psicoterapia sola no siempre es suficiente.  

Retomemos la idea anterior: así como hay una multicausalidad para que el equilibrio cambie o para que una enfermedad aparezca también hay múltiples factores para que ésta desaparezca o en el mejor de los casos se detenga, no avance...  Entonces; ¿para qué hacer una terapia?  En primer lugar para poder entender esa multicausalidad y para saber en qué lugar estamos posicionados con respecto a ella; cuál es nuestro lugar frente a ese sufrimiento; por qué ocupamos ese lugar y por qué no hacemos nada para salir de ese lugar.  En cierto sentido, podríamos decir que la psicoterapia, lejos de oponerse a la medicina tradicional, se transforma en una aliada, en un tratamiento complementario.

Pero hay otro tipo de enfermedades, de desequilibrios, de malestares.  Son aquellos que no están relacionados con lo orgánico.  Las enfermedades –o los malestares- del alma, del espíritu, de la vida emocional... hay muchas formas de nombrarlas.  Y parecería ser que es aquí dónde las psicoterapias tienen mayor justificación.  Si pensamos que lo orgánico se contrapone a lo psíquico, esta postura tendría cierta coherencia.  Pero no, como dijimos antes, desde nuestra perspectiva, no hay una oposición entre psíquico y orgánico; son conceptos que van de la mano.

¿Y cuándo tenemos que pensar en la posibilidad de hacer una psicoterapia?  Como cuando acudimos a ver a un médico: ante los primeros síntomas.  Cuando nos angustiamos y no sabemos muy bien por qué; cuando estamos ante situaciones en las cuales no podemos tomar una decisión; cuando intentamos por todos los medios hacer determinados cambios en nuestra vida y no podemos; cuando queremos cortar con relaciones que nos hacen daño y, aunque lo logremos, volvemos a caer en la misma relación o en alguna parecida; cuando no podemos llevar a cabo nuestros proyectos, por simples que parezcan; cuando no nos permitimos vivir plenamente el amor; cuando nuestra sexualidad está en crisis; cuando nuestra vida está en crisis.

Pero claro, no es sencillo tomar la decisión de empezar una psicoterapia.  En primer lugar es una forma de reconocer que no podemos solos con ciertas situaciones.  Además, no es fácil llegar a una consulta, sentarse frente a una persona extraña y empezar a contar nuestra vida y hablar de nuestros miedos, de nuestras dificultades, mostrar nuestros puntos débiles.  A eso también podríamos sumarle viejos prejuicios populares que suponían que el hecho de ir a un psicólogo era estar loco.  No, no es fácil tomar la decisión de pedir ayuda.  Tal vez parte del miedo sea enfrentarse con la angustia… pero mirando hacia otro lado no se solucionan las cosas. 

Por otra parte, podríamos preguntarnos si es necesario ir a una consulta psicológica.  No siempre.  Hay personas que pueden resolver situaciones más fácilmente que otras.  También hay gente que no se entera y vive toda su vida como si fuera víctima de lo que el destino le ha impuesto.  Pero claro, como decía una canción de Fito Páez: “sólo se trata de vivir, esa es la historia”.  Y vivir, no significa solamente respirar y atender a nuestras funciones vitales.  Hay algo más, siempre hay algo más.  En algún punto estaría bien preguntarse si uno tiene ganas de buscar ese algo más, de dejar de cubrir las expectativas de los demás para ocuparse de las propias, de ser más uno mismo, de amar plenamente, de desculpabilizar el deseo, de cuestionar los modelos impuestos, de mirarse al espejo sin vergüenzas, de dejar escapar una sonrisa y sentir la satisfacción de habérsela currado.

Alejandro Pignato

Fondation Européenne pour la Psychanalyse

Fondation Européenne pour la Psychanalyse

Miembro de la Fondation Européenne pour la Psychanalyse, creada en 1991 por Claude Dumézil, Charles Melman, Gérard Pommier y Moustapha Safouan. Es una asociación sin fines de lucro que tiene como objetivo principal la promoción de iniciativas que apunten al estudio, profundización , interpretación y difusión del conocimiento y del estudio de la obra de Freud y de Lacan.
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Umbral, Red de Asistencia "psi"

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Comisión de Psicoanálisis (COPC)

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En febrero de 2019 se constituyó la Comisión de Psicoanálisis del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña. Cabe destacar que es el único colegio profesional de psicología que tiene una comisión de estas características en España. Comprometido con el pensamiento psicoanalítico formo parte de esta comisión y de la Junta Directiva como vocal.
Psicoanálisis

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Jacques Lacan, psicoanalista francés, dijo en su seminario sobre la ética del psicoanálisis "¿has actuado en conformidad con el deseo que te habita?" Hay muchas lecturas e interpretaciones para esta frase. La mía es "¿eres la persona que realmente quiere ser?" Pues de eso se trata, de intentar ser, dentro de lo posible, uno mismo. Sin tener que responder a lo que los otros esperan de uno.